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DOCTRINA DE LA IGLESIA: A MANERA DE PROLOGO A NUESTRA CONSTITUCION. Desde los albores de la historia humana, al hombre le convino mejor organizarse en clanes y éstos más tarde vinieron a desembocar en sociedades, aunque primitivas, tenían ya el sentido de asociarse en grupos. Primero fue la familia, pues Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). Con el correr del tiempo las familias se agruparon, llegando a formar tribus o clanes primero, luego reinos y de ahí a una sociedad más homogénea. Claro está que el hombre, por causa del pecado, lo cual es inherente a toda la raza humana, se asoció o sigue asociándose con propósitos que contradicen la voluntad de Dios, tal como los hombres se unieron al mando de Nimrod para construir la torre de Babel, que significa “Confusión” (Génesis 10:9-10; 11:1-32); o como cuando se asociaron en contra de Moisés y de Aaron en el desierto. Sin embargo, el ejemplo grandioso de la asociación y la unidad, lo encontramos en las tribus de Israel, que Moisés liberó para sacarlas de Egipto y poder adorar a Dios con toda libertad; ellos eran esclavos, estaban oprimidos, pero Dios escuchó su clamor y les preparó un líder (Exodo 3:7-14). Nosotros, los que componemos la IGLESIA EVANGELICA DE JESUCRISTO, INC., nos hemos unido con el propósito de darle a Dios toda la honra y gloria. Por tal motivo, en la Convención Internacional del año 2000, celebrada en la ciudad de Los Angeles, Calif. Fue ratificado por unanimidad y refrendado el nombre o título con que hoy non identificamos. Esta asamblea agradece, en el nombre de Dios, el trabajo árduo que hermanos ministros presentaron en la Convención del año 1990, que fue donde se analizó por primera vez nuestra Constitución; todo esfuerzo, por pequeño o insignificante que parezca, si lo hacemos para darle a Dios todo honor y gloria, bien vale la pena. De esta manera nuestra Leyes y Reglamentos, con la iluminación bendita del Espíritu Santo, fueron corregidas y aumentadas, para la gloria de su santo nombre y beneficio de esta Honorable organización. POR CUANTO. El presente compendio,
contiene nuestras normas vitales para el trabajo de la Obra de Dios.
Primero: se dio amplio margen a la discusión libre por la comisión nombrada
en al Conferencia realizada en Fresno, Calif. Integrada por los ministros
que integraban, por esas fechas, el comité ejecutivo, Adalberto Reyes,
Pastor General, Jesús Avila, Pastor General Auxiliar, Ramón Maldonado,
Secretario General, y Pedro A. Román, Tesorero General, y, segunda instancia,
formaron parte de este análisis todo el cuerpo de ministros en sesiones
mensuales, realizadas en diferentes congregaciones y por último, por
todos los asistentes a nuestra Convención No. 58, donde se aprobaron
los cambios pertinentes a nuestro nuevo nombre, para identificarnos
mejor, ya como IGLESIA EVANGELICA DE JESUCRISTO y todo lo que concierne
a enmiendas de algunos artículos. POR TANTO. En el nombre del Padre,
en el nombre del Hijo y en el nombre del Espíritu Santo, quedan aprobadas
legalmente las presentes Leyes que nos rigen, con sus espectivas enmiendas,
quedando obligados todos quienes integramos la IGLESIA EVANGELICA DE
JESUCRSITO, INC.a su fiel cumplimiento, para que “todos hablemos una
misma cosa y que no haya entre nosotros divisiones, sino que estemos
perfectamente unidos, en una misma mente y en un mismo parecer” (1Corintios
1:10). |
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